17 de abril de 2012

LA IMPORTACIA DE DECIR "NO"

Ya vimos en anteriores posts publicados en el blog que el establecimiento de normas y límites bien definidos favorece que l@s niñ@s crezcan segur@s y con confianza en si mism@s. También vimos cómo en la realidad del día a día se producen excepciones a esas normas que es importante que sepamos manejar. 

En esta ocasión quiero hablar de algo íntimamente relacionado con el hecho de marcar límites a l@s pequeñ@s, la capacidad de los padres y madres para decir "NO" a las incesantes peticiones de l@s hij@s.

Vivimos en la cultura de la permisividad y el consumismo, en la que tanto niñ@s como adultos estamos expuestos a una gran cantidad de estímulos que invitan a comprar y consumir. Los medios de comunicación bombardean con todo tipo de juguetes, por la calle los escaparates de las tiendas y puestos de chucherias invitan a entrar y comprar...Y los niños satisfacen su natural tendencia a pedir con la finalidad de conseguir lo que desean.

Ante este panorama, es importante que los padres y madres  sepan diferenciar cuándo las peticiones de los niños son adecuadas y cuándo no. Los datos apuntan a que el problema no estaría en detectar esta distinción, siendo la mayoría de ellos capaces de saber si la petición del niño es adecuada o no, sino más bien en llevarla a la práctica, en decir "NO". De esta manera podríamos caer en el error de concederles todo lo que deseen, sin ser conscientes de las consecuencias que esta actitud podría tener en el posterior desarrollo del niño.

Sin entrar en los motivos que pueden llevar a algunos padres y madres a actuar de esta manera, sí que me gustaría hacer hincapié en la idea errónea, que tal vez muchos padres puedan tener, de que si no satisfacen todos los deseos de sus hijos van a perjudicarles o a producirles algún trauma. Todo lo contrario. 

El decir "NO" a los niños tiene muchos beneficios, por varios motivos:


- El niño necesita una figura de autoridad y alguien que le ponga límites, que no ceda ante cualquier capricho o deseo.Un niño con límites, será un adulto seguro y capaz de sortear las dificultades de la vida. Además, si desde pequeños les ponemos límites, cuando sean adultos sabrán autolimitarse por si mismos.

- Diciendo "NO" cuando sea necesario ayudarás a tu hijo a desarrollar habilidades como la autoconfianza, la autodisciplina, el respeto, la integridad, y la capacidad de retrasar la gratificación.

- Diciendo "NO" cuando sea necesario, enseñamos a los niños a tolerar la frustración. La frustración es la reacción emocional que surge cuando no podemos conseguir lo que queremos. La frustración es parte de la vida, ya que la vida conlleva no lograr en muchos momentos lo que deseamos. Si decimos "NO" y evitamos decir a todo que sí ayudamos a que forjen una personalidad más sana, equilibrada y madura, y les enseñamos a superar los contratiempos que con toda seguridad se van a encontrar cuando sean adultos. La baja tolerancia a la frustración está ligada a la aparición de gran sufrimiento emocional y a conductas de riesgo, tales como debilidad, inmadurez, violencia o adicciones.

 
¿CÓMO DECIR "NO"?

El autoritarismo nunca es bueno, y los niños necesitan que les expliquemos las cosas para ir entendiendo cómo funciona el mundo. Por ello cuando tengamos que negarnos ante una petición de nuestro pequeño, es importante que seamos firmes en nuestra decisión, pero que nos molestemos en explicarle el porqué de nuestra respuesta.

Así mismo, es importante inculcarles el valor del esfuerzo, hoy en día en peligro de extinción.  Es necesario que empleemos un tiempo en explicarle que las cosas en la vida se consiguen a base de esfuerzo y merecimiento.


Educar supone dar seguridad y afecto, transmitir valores, mandar y prohibir. Aunque estas ultimas funciones de los padres no sean muy gratas, son necesarias.

Como decía el filósofo Jean-Jacques Rousseau...

" ¿Sabeis cuál es el medio más seguro para hacer infeliz a vuestr@ hij@? Acostumbrarlo a que obtenga todo lo que pide. En efecto, a medida que crezcan incesantes sus deseos, debido a la facilidad de su satisfacción, tarde o temprano os encontrareis ante la imposibilidad de contentarle, y os vereis obligados, muy a vuestro pesar, a denegarle lo que pide; y esta denegación inusual será para él/ella más penosa que la privación de lo que desee".
 



Y no le faltaba razón...,¿no creeis?

13 de abril de 2012

LA INFERTILIDAD...CÓMO AFRONTARLA

Para la mayoría de las mujeres tener un hijo es uno de los deseos más anhelados de su vida, de manera que cuando surgen obstáculos para la consecución de este objetivo, la persona puede vivenciar esta situación como traumática y experimentar una crisis psicológica, en la que ha de enfrentarse al reconocimiento de una incapacidad en un terreno estrechamente unido al sentimiento de valía de uno mismo, y marcado por los ideales y las representaciones sociales en relación a la mujer y la familia. 



Tradicionalmente se ha prestado atención a los aspectos médicos de los procesos de infertilidad, pero no se ha tenido en cuenta el sufrimiento psicológico que la mayoría de las mujeres experimentan cuando reciben la noticia de que no van a poder quedarse embarazadas por vía natural.

Afrontar y superar la infertilidad requiere de un esfuerzo físico, pero sobre todo psicológico, por parte de la persona diagnosticada. Muchos y diferentes van a ser los procesos psicológicos experimentados a lo largo de todo el proceso, de ahí la importancia de conocer las conductas y reacciones emocionales que se dan más habitualmente.



·         Culpa: Al experimentar la sensación de estar privando a su pareja de la oportunidad de tener un hijo, a sus padres de tener un nieto… En ocasiones, al intentar determinar el porqué de su infertilidad puede pensar que sus anteriores comportamientos han podido causar el problema.



·         Enfado: Es probablemente la respuesta más común a cualquier situación en que la persona se siente tratada injustamente, humillada, o fracasada.



·         Baja autoestima: Al existir un aspecto de su propio cuerpo que no está funcionado como a ellas les gustaría, se produce una generalización de lo negativo a otros aspectos de su autoconcepto. Las presiones familiares y sociales la hacen sentir, moralmente devaluada y personalmente inútil, afectando gravemente su autoestima.



·         Aislamiento social y personal: La falta de comprensión de familiares y amigos hace que a veces surjan sentimientos de soledad, que lleven a la persona a no desear relacionarse con los demás. En ocasiones puede evitar reuniones con amigos o familiares a las que asistan niños pequeños, pues esto le recuerda lo que desea y no tiene.



·         Ansiedad: Diferentes situaciones pueden ser generadoras de ansiedad: la anticipación negativa sobre los resultados del tratamiento, las dudas sobre sus efectos sobre su salud y la del futuro bebé, ver a otras mujeres que consiguieron quedarse embarazadas, los resultados negativos en los tests, el comienzo de cada ciclo menstrual, etc.



·         Depresión: Como consecuencia de las pérdidas que conlleva la infertilidad y los factores que surgen en la vida de estas mujeres, no es poco común que aparezca la depresión, en cuyo caso sería necesario acudir a un profesional.



El entorno social puede ser fuente de apoyo, pero también puede suponer un elemento estresor añadido. Las mujeres infértiles suelen mantener en muchas ocasiones en secreto su problema y el tratamiento. Este desconocimiento hace que se vean sometidas a la presión social(“¿el niño para cuándo?”, ”¿cuándo nos vais a hacer abuelos?”). Por el contrario, cuando el problema es conocido por el entorno éste favorece el sentimiento de estrés al preguntar continuamente si se consiguió el embarazo.





¿Qué puedes hacer para afrontar la situación de una manera más sana?



·       Acepta la situación. Luchar contra ello, quejarse, lamentarse…, no hacen    más   que contribuir a tu malestar. “Aceptar” implica tomar una actitud activa en la  resolución del problema y positiva en la consecución de pasos a seguir. Piensa que cada intento fallido es un paso hacia la solución final y cada intento nuevo te acercará más hacia el final.

·         Permítete sentir las emociones que estás sintiendo, la mayoría de las mujeres en tu situación sienten igual. No niegues tus emociones y sentimientos, exprésalos. Escoge a alguna persona con quien compartir los sentimientos y dificultades por las que pasas.

·         Es importante que la infertilidad no controle tu vida. Evita hablar continuamente del tema.  Puedes acordar un tiempo en el día para hablar del tema con tu pareja, y así no ocupará todo tu tiempo.

·       Mantente ocupada. Sigue realizando las actividades que hacías habitualmente y que últimamente habías abandonado y añade otras actividades que te resulten agradables. Te mantendrá la mente distraída y ocupada, a la vez que disfrutarás con lo que siempre te ha gustado.

·         Si estás especialmente nerviosa o con ansiedad  practica técnicas de relajación.

·         Mantén una buena comunicación con el médico. No dudes en preguntar lo que desees saber acerca del tema. La falta de información sobre el tema de la infertilidad provocará emociones negativas más fuertes.

·       No te culpes. La culpa presupone una responsabilidad, y tú no eres responsable de la situación que estás viviendo.



·         No descuides tu relación de pareja. A menudo se abandona a la pareja, lo que provoca frecuentes rupturas.



·       Compartir las dificultades con otras personas ayuda a descargar a la pareja de la responsabilidad de ser el único apoyo para el otro. Decide, junto con tu pareja, a qué personas de vuestro entorno queréis contárselo, teniendo en cuenta que deben ser personas que os quieran, entiendan el problema y respeten vuestras decisiones. Es conveniente que les pidáis que no os inunden con preguntas excesivas sobre el tema, sino que esperen a que seáis vosotros quienes decidáis cuándo y en qué momento dar la información que vais teniendo. Así evitareis tener que dar explicaciones continuas sobre lo que va ocurriendo.



Vete a ti misma como una heroína frente a una dura situación que te ha tocado vivir, y mantén la esperanza. Los tratamientos de infertilidad, en muchas ocasiones se convierten en una carrera de fondo en la que, al igual que los atletas, debes aprender a administrar las fuerzas que tienes.






21 de marzo de 2012

LO QUE LA PRIMAVERA ALTERA

Ayer dimos la bienvenida a la primavera,  la estación que más me gusta del año. Más horas de luz, temperaturas suaves que animan a salir a la calle,despertarte por la mañana con el canto de los pájaros,menos ropa...,todos ellos factores que hacen que en estos meses del año me sienta más alegre y con más ganas de hacer cosas. 

La cantidad de luz natural diaria que las personas disfrutamos influye en nuestra salud, hasta el punto de que en los paises con pocas horas de luz se dan más casos de depresión. De esta manera el mayor número de horas de luz, en la mayoría de los casos, conlleva mayor bienestar, ya que la luz estimula la produccion de serotonina, hormona de la felicidad, a la vez que suprime la producción de melatonina, la hormona que controla la duración y el ritmo del sueño.

Pero, ¿quién no ha sentido también con la entrada de la nueva estación mayor cansancio, sensación de sueño durante el día...? Y es que para muchas personas el cambio de estación conlleva la tan conocida astenia primaveral, cuyos síntomas principales son fatiga generalizada, somnolencia diurna, desmotivación, dificultades para concentrarse, aturdimiento, irritabilidad, falta de apetito y disminución de la líbido.

Entonces ¿ es la astenia  primaveral sinónimo de depresión o de enfermedad ?

Los especialistas coinciden en que la astenia primaveral no está respaldada por ninguna evidencia científica.Es más, la mayoría de ellos duda de la existencia  de la misma, y defienden que ni es una enfermedad ni es necesario tomar estimulantes o vitaminas que levanten el ánimo.



¿Cómo podemos explicar la apatía  y el decaimiento que algunas personas experimentan con la entrada de la primavera?


- Una explicación que han dado algunos especialistas es que en primavera se produce una disminución de las endorfinas, la hormona de la felicidad, lo que explicaría esa apatía.    

- Pero la explicacción más viable es que la fatiga es consecuencia de un proceso que experimenta nuestro cuerpo al tener que adaptarse a las nuevas condiciones de luz y temperatura, humedad y presión atmosférica, que no dura más de dos semanas, por lo que no cumple los criterios de la depresión.
¿Quienes sufren los síntomas de la astenia primaveral?

14 de marzo de 2012

UN POCO DE SENSIBILIZACIÓN PARA HOY MIÉRCOLES


El primer paso para la aceptación es el conocimiento. La ignorancia o falta de información, o la información sesgada, pueden hacer que las personas elaboren unas creencias que nada tienen que ver con la realidad, creencias que en la mayoría de los casos pueden conllevar, miedo, y consecuentemente rechazo.

Por eso hoy voy a hablar de una realidad que gracias a mi trabajo he vivido muy de cerca, la ENFERMEDAD MENTAL GRAVE (depresión mayor, trastorno bipolar, esquizofrenia, algunos trastornos de la personalidad…).

Mi objetivo cuando terminéis de leer el post es haber despertado en cada un@ de vosotr@s algo de empatía, es decir, que hayais sido capaces de  poneros en el lugar de esas madres y padres que han tenido que ver cómo la vida que habían soñado para su hij@ se veía interrumpida por la enfermedad, de ese hij@ que de repente un día se encontró de golpe y sin   buscarlo, con la enfermedad y se vio obligado a aparcar su vida durante un tiempo y a renunciar a sus sueños,de ese hombre/mujer que cuando por fin había logrado lo que más deseaba, formar una familia, vió como se desmoronaba su sueño al enfermar..., y que logréis entender aunque sea mínimamente qué  sienten, la incomprensión, la soledad, su sufrimiento, sus miedos…, al vivir en una sociedad que los desaprueba severamnete porque no se ajustan a lo que se considera "normal".
                                                                                 
Diferentes estudios  han analizado las actitudes existentes en la población general hacia las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental grave y crónica:
Compasión: la reacción más frecuente hacia las personas con Enfermedad mental grave es la de compasión, que se traduce en comportamientos de sobreprotección por parte de los familiares.
Miedo: Además y según qué enfermedad mental, el estereotipo de peligrosidad es el más frecuente en la población general. Esto ocurre por ejemplo en la esquizofrenia, una de las enfermedades mentales graves más estigmatizadas.

Rechazo: El miedo y la percepción de peligrosidad conllevan actitudes de evitación, rechazo y segregación. Así, no es atípico que los amigos se alejen de la persona con enfermedad mental, lo que hace que estas personas estén condenadas al aislamiento y la deseperanza.Por otro lado,  la anticipación del rechazo social les lleva en muchos casos, a ellos y a los propios familiares a ocultar la enfermedad.
Discriminación laboral: El principal ámbito de discriminación para las personas con enfermedad mental es el laboral, con sus consiguientes repercusiones económicas. Experimentan muchas dificultades o imposibilidad para encontrar un trabajo sin la ayuda de las instituciones.
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El papel de los medios de comunicación.
Los medios de comunicación tratan muy poco este tema, prácticamente no hay noticias sobre la enfermedad mental crónica y cuando las hay se asocian a sucesos negativos. Existe un abuso de términos relacionados con las enfermedades mentales graves y crónicas derivados de la palabra loco y otros más peyorativos, y suele asociarse la enfermedad mental grave con actos violentos o delictivos.
Cómo vive este rechazo social la persona con Enfermedad mental…

La percepción de ser rechazados por la sociedad les lleva en la mayoría de los casos a:
- Rechazar la enfermedad, ya que aceptarla supone para ellos ser rechazados por la sociedad.
- Autolimitarse en el trabajo: la mayoría de ellos ni se plantea el trabajar porque no confían en poder hacerlo.
- Desarrollar una baja autoestima, percibiéndose inferiores a    los demás y fracasados.
- Aislarse del mundo, recluyéndose en casa sin tener contacto con nadie más que con la familia.
No hay nada mejor para conocer algo que haberlo experimentado en primera persona. Lo que he vivido profesionalemnte con estas personas dista mucho del concepto de peligrosidad y locura que aún hoy impera en la sociedad, gracias en parte a la mala propaganda  que los medios de comunicación han llevado a cabo, y a los comportamientos desadaptativos que estas personas muestran  puntualmente cuando hay una recaida y que la sociedad no está preparada para interpretar adecuadamente. Personas inteligentes, agradecidas, generosas, solidarias, amables y sobre todo muy luchadoras, que me han hecho sentir respetada, querida, valorada y muy cuidada.

Y ahora que tengo la oportunidad de trasladar mi experiencia a más gente, no quería desaprovecharla. Es importante que aprendamos a respetar y aceptar lo diferente, y que seamos capaces de aceptar y comprender los pensamientos, sentimientos y comportamientos atípicos que estas personas en momentos puntuales y fruto de la enfermedad pueden mostrar. Y la forma de hacerlo es informándonos sobre este tipo de enfermedades y no dándoles la espalda.

Este post no estaría completo si no os os diese la oportunidad de aclarar las dudas que posiblemente tengais en relación  a este tipo de enfermedades. Aprovechad este espacio y planteádmelas. Estaré encantada de resolverlas.

GRACIAS A TOD@S POR PERMITIRME EXPRESAR MI EXPERIENCIA.

6 de marzo de 2012

Las normas educativas: el manejo de las excepciones.



Tod@s sabemos que l@s niñ@s necesitan del establecimiento de normas que les informen de qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de la violación de esas normas. Esto contribuye a su bienestar y desarrollo psicológico. También es conocido por padres, madres y profesionales de la educación y la psicología, que para que den su fruto, las normas deben aplicarse con regularidad. No conseguiremos que el/la niñ@ aprenda hábitos y costumbres adecuadas si los consejos y el ejemplo que se le da, los refuerzos o castigos que se utilizan, las órdenes, la facilidad con la que se cede ante sus protestas, etcétera, varían de unos días a otros en función del humor, el cansancio o la compañía con la que nos encontremos los adultos responsables de controlar esas normas. En este sentido, los principios que guían la relación de los adultos con los niños en el establecimiento y aplicación de las normas han de ser claros, firmes y constantes. Los padres deben aplicar las normas de forma continuada a lo largo del tiempo.

Pero vamos a imaginarnos que un día emiten por televisión una película de especial interés para nuestr@ pequeñ@ que termina algo más tarde de la hora acordada de ir a dormir. ¿Qué hacemos?¿Obligamos al niño a que se vaya a la cama sin terminar de ver la película?¿Dejamos que permanezca despierto hasta que termine y nos saltamos la norma establecida?

La realidad es que las excepciones ocurren, y el equilibrio entre el cumplimiento de las normas y las excepciones a tales normas es un aspecto delicado que hay que saber aplicar. Por ello es conveniente tener presentes algunas consideraciones en relación a ellas.


Es importante tener presente que las excepciones afectan menos al aprendizaje de hábitos regulares cuando…

- se realizan en circunstancias excepcionales. Por ejemplo, es más aconsejable que un niño se coma una bolsa de golosinas el día de su cumpleaños que un día cualquiera en el que no habría motivo para hacer la excepción.

- el hábito ya está empezando a quedar establecido o ya lo está por completo. Por ejemplo, sería más adecuado que un niño se vaya más tarde a la cama cuando ya lleva muchas semanas acostándose a su hora que cuando sólo hace tres días que los padres decidieron iniciar la enseñanza de esta costumbre.

-   tienen una intensidad moderada. Por ejemplo, es más aconsejable que el niño rompa la norma un día comiendo una bolsa de gusanitos en vez de un lote de chucherías.


Resumiendo, podemos concluir que las excepciones no suponen ningún problema cuando son verdaderamente eso, EXCEPCIONES.

29 de febrero de 2012

CUANDO EL AMOR NO ES SUFICIENTE: PROBLEMAS EN LA COMUNICACIÓN DE PAREJA

Comunicarnos con los demás no es fácil. En muchas ocasiones el mensaje que queremos transmitir a una persona no coincide con lo que esa persona interpreta, y entonces surgen los malentendidos, y con ellos los problemas. En la relación de pareja estas dificultades de comunicación se multiplican por las características especiales que esta relación entraña.
A esto se añade que de pequeñ@s no nos enseñaron a ser asertiv@s, lo que ha originado que, en ocasiones carezcamos de habilidades para manifestar correctamente nuestros sentimientos tanto positivos (amor) como negativos (enfado), para hacer peticiones de manera correcta al otro miembro de la pareja, plantear una queja…. Y es que la comunicación es uno de los pilares básicos en los que se apoya la relación que establecen dos personas que se aman, por lo que una pobre comunicación va  a llevar ineludiblemente a problemas en la pareja que pueden deteriorar el vínculo.

Muchos de nosotros tenemos la creencia de que el amor todo lo puede, pero la realidad nos demuestra una y otra vez que el amor no es suficiente para que una relación funcione, y que en la mayoría de los casos una mala comunicación es la antesala a una posible ruptura de la pareja.

Existen una serie de pautas que pueden hacer que las discusiones entre los miembros de la pareja sean conducidas de manera más productiva, haciendo que la comunicación con la pareja sea más efectiva y constructiva:

1. Comunica a tu pareja tus deseos, peticiones, demandas de cariño, y hazlo de forma que lo comprenda y no esperando que lo sobreentienda con nuestros gestos y muecas de disgusto. Un error típico y básico de las parejas es pretender que el otro “adivine” qué necesitamos, qué esperamos de él. Tendemos a creer que con el amor uno se convierte en clarividente y si no es así lo interpretamos como que la otra persona no se preocupa por nosotros o no está realmente enamorad@.

2. No acumules emociones negativas sin comunicárselas a tu pareja, ya que hará que termines estallando, lo que conducirá a una hostilidad que puede resultar muy destructiva.

3. La comunicación verbal debe de ir acorde con la no verbal. Si tu pareja te ve enfadada y te pregunta qué te pasa y tú le contestas  con cara de fastidio y mal tono "No me pasa nada", dejarás claro a la otra persona que realmente te pasa algo y su sufrimiento será mayor por no poder hacer nada para ayudarte.



Cuando tengas que plantear una queja…


1. Se breve en el planteamiento de la queja.

2.Habla de cómo te sientes cuando tu pareja se comporta de una determinada manera. Puedes decir “Cuando llegas a casa y te pones con el ordenador haces que me sienta ignorada, porque me apetece que hablemos de cómo ha ido el día” en lugar de decir ” Es que llegas a casa y lo primero que haces es coger el ordenador”.

3. Es más apropiado hacer una petición que una demanda. Las primeras demuestran respeto por el otro, y mejoran la comunicación. Es muy distinto escuchar: “¿puedes apagar la tele mientras hablamos?” que “¡cuando estamos hablando, quiero que apagues la tele!”.

4. Es mejor hacer preguntas que acusaciones. Las acusaciones provocan actitudes defensivas en la otra persona y no facilitan la comunicación. Es diferente, aunque signifique lo mismo, decir: “¿Me estás escuchando?” que “¡Otra vez no me estás escuchando!”.

5. Comenta o critica lo que hace, no lo que es. Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan su actitud defensiva. Hablar de lo que es una persona sería: “te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre”; mientras que hablar de lo que hace sería: “te has vuelto a olvidar de la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas”.


6. Se específic@. Evita observaciones generales que no concretan nada. Por ejemplo, en lugar de “me gustaría que fueses más atent@”, puedes decir “me gustaría que me preguntases que tal me ha ido cuando voy al médico”.

7. No insultes o acuses. Es mejor seguir la norma de la “sin-culpa”: existe un problema, veamos que se puede hacer para solucionarlo.

8.   Discute los temas de uno en uno, no aproveches que se está discutiendo sobre la impuntualidad de la pareja para reprocharle de paso que es un despistad@, un olvidadiz@ y que no es cariños@.

9. Evita las generalizaciones. Los términos “siempre” y “nunca” raras veces son ciertos, por lo que suscitarán una discusión improductiva que desviará el tema que quieres tratar. Es diferentes decir: “últimamente te veo algo ausente” que decir “siempre estás en las nubes”.

10.        No seas excesivamente sincer@.  Algunas cosas deben de pensarse antes de decirse, si las consecuencias no van a ser positivas. Decir “Últimamente me noto más fri@ respecto a ti. No se si todavía te quiero” puede ser muy sincero, pero habría que esperar antes de echarle ese jarro de agua fría. Quizás solo es un sentimiento pasajero sin ninguna importancia. Si realmente no lo es, siempre se está a tiempo de plantearlo.

Además es importante…

1. Demostrar que estás escuchando. Emitir sonidos como “mmm, ahá, ha, si” mientras el otro habla,y mirarle a los ojos indican a la otra persona que  le estás escuchando y comprendiendo.
2. No interrumpir mientras la otra persona habla. Da sensación de no estar escuchando o no tener interés por lo que el otro nos esta contando. Espera a que la otra persona termine de hablar para exponer tus ideas.

3. Pedir perdón cuando comprendas que te has equivocado. No nos han enseñado a pedir perdón, pero ésta, como el resto de habilidades pueden aprenderse. No tengas miedo a hacerlo y entiende que el pedir disculpas engrandece a la persona.


Además de con la pareja, estas pautas pueden servirnos para mejorar la comunicación con amigos, familiares, compañeros...Aún siendo consciente del esfuerzo que supone llevarlas a la práctica, tenemos que valorar las ventajas de aplicarlas, ya que sólo así podremos superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarnos a los problemas de pareja.

22 de febrero de 2012

MAMÁ, ¿DÓNDE ESTÁ EL ABUELO?

 
A la mayoría de los adultos el tema de la muerte nos resulta molesto por lo que la misma conlleva, hasta tal punto de que en nuestra sociedad se ha convertido en un tema tabú que cuando se aborda despierta emociones de tristeza, miedo y dolor. De manera que cuando nuestros pequeños nos plantean preguntas en relación a ella, fruto de la curiosidad normal de estas etapas, en la mayoría de los casos no sabemos cómo abordarlas de la manera más adecuada, y damos explicaciones del tipo ”cuando morimos nos quedamos dormidos”…, que lejos de tranquilizarlos y aclarar sus dudas contribuyen a confundirlos e inquietarlos aún más.

A través de las distintas etapas del desarrollo los niños van a ir adquiriendo e integrando información sobre qué es la muerte. En edad preescolar normalmente entienden la muerte como algo temporal, que no es para siempre y que no les puede pasar a ellos ni a sus familiares.  Entre los cinco y nueve años la mayoría de los niños comienzan a darse cuenta de que la muerte es algo definitivo y que todos los seres vivos se mueren, pero todavía no perciben la muerte como algo que les puede pasar a ellos. A partir de los nueve o diez años de edad y durante la adolescencia, los niños empiezan a entender que la muerte es algo definitivo, que todos los seres vivos mueren y que ellos también se morirán algún día.

Por lo tanto es normal que un día de repente empiecen a hacer preguntas, con el fin de buscar el consuelo y la información que necesitan para comprender aquello que les inquieta. 

Cómo tratar el tema de la muerte con un/a niñ@:

-       Déjale claro que puede hablar de la muerte contigo y manifiéstale que realmente te interesan sus opiniones y preguntas.

-       Intenta dar respuestas breves, sencillas y apropiadas para la edad del niño, respuestas fáciles de entender que no le abrume con demasiadas palabras.

-       El uso de ejemplos concretos y conocidos puede ser útil. Por ejemplo  la muerte se puede explicar mejor en términos de que cuando las personas se mueren ya no respiran, no comen, no hablan, no piensan y no sienten, o cuando los perros se mueren dejan de ladrar y correr o las flores muertas ya no crecen ni florecen.

-       Comprueba que realmente haya entendido lo que le has explicado, para evitar que tras tu explicación quede aún más confundido.

-       No intentes explicar la muerte con la analogía de que  la persona que muere se queda dormida. Esta explicación puede hacer que el niño empiece a tener miedo a dormir.

-       Ocultar la muerte de un ser querido contando al niño que está de viaje, es contraproducente para el pequeño, pues puede provocar que viva las breves separaciones de otros seres queridos con inquietud.

-       Si la causa fue una enfermedad, puede ser útil explicarle que sólo una enfermedad grave puede causar la muerte y que aunque todos nos enfermamos a veces, normalmente nos reponemos.

-       Si ante una pregunta que hace el niño no tenemos una respuesta debemos ser sinceros y decirle que no conocemos la respuesta a esa pregunta, ya que dar una explicación en la que no creemos o confusa puede generarle inquietud y desconfianza.

- Puede ser útil decirle que "distintas personas tienen diferentes creencias acerca de la muerte, y que no todos creen lo mismo que nosotros. Por ejemplo, algunas personas creen que hay vida después de la muerte, mientras que otras no lo creen así". Al reconocer y respetar las creencias de otras personas, hacemos más fácil para  nuestros hijos elegir creencias distintas de las nuestras, pero que les brindan más consuelo.

La muerte de un ser querido.
La muerte de un hermano, un padre, una madre, un abuelo… supone una situación especialmente dura para el niño. Algunas de las emociones que pueden experimentar son culpa, pensando que de algún modo ellos causaron la muerte; ira; regresión, volviendo a repetir comportamientos de una etapa anterior del desarrollo (chuparse el dedo, orinarse en la cama…); depresión y trastornos del comportamiento.

Hay algunas variables que pueden facilitar la elaboración del duelo por parte del niñ@ ante la pérdida de una persona significativa para él:


-       Es importante reanudar la rutina cotidiana lo antes posible, para que no tenga la sensación de que todo su mundo se desestabiliza.

-       Debemos garantizar la atención y el afecto que el niño necesita en estos momentos.

-       No debemos ocultar nuestros sentimientos. Si mostramos abiertamente nuestro dolor y llanto, le demostramos que está bien sentirse triste y llorar, y por tanto le animamos a que exprese sus emociones.

-       La decisión de si debe o no un niño visitar a una persona moribunda o asistir al funeral depende de la edad del niño y de su capacidad para entender la situación, su relación con la persona que se está muriendo o que ha muerto y, lo que es más importante, si quiere o no asistir. Un niño al que se le permite visitar a una persona moribunda o asistir a un funeral tiene que estar preparado para lo que va a ver y escuchar. Es importante que le expliques previamente la situación.

-        En ocasiones, para ahorrar el sufrimiento al niñ@ podemos caer en el error de enviarlo con otros familiares para que se encarguen de su cuidado hasta que todo vuelva  a la normalidad. Es importante que entiendas que hasta los niños pequeños que no entienden el significado pleno de la muerte, se dan cuenta de que está ocurriendo algo serio. Al enviarles lejos de casa, podemos estar aumentando sus miedos sobre la separación de sus seres queridos. El niño necesita el apoyo y consuelo de sus familiares más cercanos.

  Quizá pueda resultarte útil, antes de tratar el tema con tu pequeñ@, explorar qué pensamientos y sentimientos despierta la muerte en ti que impiden un afrontamiento adecuado del tema y pueden estár provocando una evitación del mismo.