26 de septiembre de 2012

POSIBILIDADES


Decimos adiós a una estación y damos la bienvenida a otra, el otoño, que supone una serie de cambios a distintos niveles: cambia el color del paisaje, bajan las temperatura, llega el frio y las lluvias, se reducen las horas de luz solar, cambiamos los horarios, volvemos a la rutina con el final de las vacaciones…, cambios que en alguna medida pueden afectar a nuestro estado de ánimo. Así con la llegada del otoño podemos sentirnos algo más tristes,  desmotivados, faltos de energía… síntomas que no deben alarmarnos  pues suelen desaparecer en una o dos semanas,  conforme el organismo se adapta a la nueva situación estacional. Y es que todo cambio, por mínimo que sea, conlleva siempre un proceso de adaptación.

En este sentido y como pudimos comprobar en mi página de Facebook, también en el mundo de la poesía el otoño representa la melancolía, los paisajes sombríos, el pasado irrecuperable... Pero el otoño también es una estación llena de oportunidades.

¿Qué cosas podemos hacer en esta nueva estación que nos van a permitir disfrutar más de ella?

-          Practica ejercicio al aire libre, además de mejorar tu forma física, liberarás endorfinas que contribuirán a que te sientas mejor. Puedes aprovechar las primeras horas de luz del día para salir a andar, coger la bici, correr.

-          Busca el mayor contacto posible con el sol y la luz. Está comprobado que la exposición a la luz solar mejora el estado de ánimo.

-          Cuida tu alimentación. Haz que sea variada, sana y equilibrada.

-          Descansa adecuadamente para que tu reloj biológico pueda adaptarse a los cambios. Intenta acostarte siempre a la misma hora, y ten en cuenta que es importante que duermas el número de horas que tu organismo necesite para estar bien.

-          Mantente activo.

-          Planifica los meses de otoño de manera que no supongan el final de las vacaciones. Aprovecha los fines de semana para planificar rutas de senderismo, visitar pueblos o ciudades…, actividades que en verano no pueden realizarse debido a las altas temperaturas.

-          Ve al campo y saborea los olores, los sonidos, los colores… El contacto con la naturaleza seguro que te llenará de energía.

Hay un refrán que dice “Ni en agosto caminar, ni en diciembre navegar”.

 

Feliz otoño a tod@s!

11 de julio de 2012

EL NACIMIENTO DE UN HERMANO: LOS CELOS


Los celos son la emoción que surge ante el miedo a perder o ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido. Es el sentimiento producido por el temor de que la persona amada prefiera a otra. En muchas ocasiones ese sentimiento puede ir acompañado de envidia- resentimiento hacia quien se percibe como rival.

Con la llegada de un hermanito puede surgir  en algunos niños un miedo a  perder  el cariño, atención y privilegios hasta ahora exclusivos que le dan los padres, produciéndole ciertas inseguridades al percibirlo como una amenaza. Y es que  hasta ese momento el niño es el centro alrededor del cual gira todo.



El niño va a manifestar los celos de distintas maneras:



-  a través de sentimientos de dolor, rabia, tristeza, humillación, desesperanza

-  con pensamientos, preocupaciones e imágenes relacionados con la pérdida del amor y las atenciones de sus padres.

- a través de comportamientos de búsqueda de atención mediante el llanto, rabietas, agresividad manifiesta hacia el bebe (quita los juguetes, tapa la nariz, le pega…).

-  mostrando desobediencia o excesiva obediencia y  colaboración con los progenitores.

-  con la aparición de conductas regresivas, es decir conductas ya superadas en etapas anteriores,  como orinarse si ya habían conseguido controlarlo, alteraciones en el lenguaje imitando el lenguaje del pequeño, repetición de palabras y frases, tartamudeo…

- el sueño se puede volver irregular, puede pedir ir a la cama de los padres, o solicitar compañía en la suya, llamar frecuentemente a un adulto…

- se pueden producir cambios en los hábitos alimenticios, comiendo menos  o negándose  a comer alimentos que antes pedía.

- En casos extremos pueden aparecer vómitos, anorexia, mareos, terrores nocturnos, insomnio, etc. En ocasiones pueden adoptar conductas desafiantes hacia los padres/madres, familiares y profesores, menospreciar a los compañeros,  aislarse socialmente o mostrar pruebas de afecto exageradas.

Por otro lado, las conductas hacia el nuevo hermano pueden resultar ambivalentes (aceptación-rechazo, cariño-agresiones…). Este carácter ambivalente refleja los celos, por un lado, y la vinculación afectiva con el hermano por otro.



FACTORES QUE FAVORECEN LA APARICIÓN Y MANTENIMIENTO DE LOS CELOS


A pesar de que es el nacimiento de un hermano lo que principalmente provoca la aparición de los celos en el niño, existen una serie de factores que van a influir determinantemente en su aparición y mantenimiento:


-          el  comportamiento que a partir del nacimiento del bebe comiencen a manifestar los padres, traducido en mayor atención al pequeño y cambio de actitud hacia el hijo mayor exigiéndole más, prestándole menos atención, castigándole más…



-          la calidad de la relación que antes del nacimiento del hermano pequeño  los padres tuviesen con el mayor, incrementándose la probabilidad de aparición de celos si ésta se basaba en prohibiciones y limitaciones excesivas.



-          la edad del hijo mayor, siendo éste más  vulnerable a los celos cuando el nacimiento del nuevo  hermano se produce antes de los 5 años.



-          la diferencia de edad entre los hermanos, siendo más difícil la aparición de los celos  cuando la diferencia de edad es superior a tres años.



-          La excesiva comparación entre los hermanos, sobre todo si el hermano mayor sale perjudicado en las comparaciones.





-           en padres separados, la preferencia del padre/madre ausente por algún hijo acentúa los celos.



-          Y por supuesto, el temperamento del niño.



Otro  momento clave en la evolución de los celos es  cuando el hermano pequeño comienza a hablar, ya que vuelve a captar una mayor atención de los padres y el entorno, y comienza a intervenir en las actividades interrumpiéndolas o no respetando las reglas del juego. En este momento se produce una agudización de los mismos por lo que hay que ser especialmente cuidadosos.


QUE PUEDEN HACER LOS PADRES


El proceso de adaptación a la nueva situación es mas sencillo si el niño tiene una relación firme con ambos progenitores antes de que llegue el bebe y continua manteniendo lazos estrechos después.

Algunas orientaciones que pueden servir a los padres para reducir las conductas de celos son:


-    Darle la oportunidad de expresar su malestar. Es importante que entendamos que lo que hacen es fruto del miedo a perder el cariño y atenciones de sus seres queridos.

-    Seguir proporcionando amor y atención al hijo mayor, e intentar mantener un cierto equilibrio en las atenciones, no prestando tanta atención al bebe que privemos al hijo mayor de la misma.

- Transmitirle a través de gestos, palabras, comportamientos que se le quiere.

-    Mantener las rutinas normales en la medida de lo posible.

-    Es importante que les hagamos entender  que el bebe tiene emociones, sentimientos y necesidades y que él puede hacer mucho en su cuidado.

-    Implicarle en las tareas de cuidado del bebe.

-    No exigirle demasiado, ni ser tan indulgentes con él que se convierta en un niño consentido.

-    Atender con interés sus éxitos y alabarle cuando veamos la ocasión.

-     Recordarle  las ventajas y privilegios que tiene ser mayor (acostarse más tarde, hacer ciertas actividades, comer ciertas comidas…).

-     No hacer comparaciones entre hermanos.

-   No manifestar preferencias por alguno o intervenir prematuramente en las peleas.

-   No ponerse rígido o intolerante con las conductas regresivas.

-     No regañarle o enfadarse con frecuencia.

-   No hacer elogios muy efusivos cuando se muestre cariñoso con el hermano.



A pesar de que como hemos visto, la aparición de celos infantiles tras el nacimiento de un hermano es habitual y  se considera normal, evolucionando favorablemente, hay determinados casos en los que los celos son exagerados, se prolongan en el tiempo  y producen un gran malestar en el niño interfiriendo en sus actividades y relaciones interpersonales. En estos casos va a ser necesario la intervención de un profesional que ponga en marcha un tratamiento más especializado.

13 de junio de 2012

LA ANSIEDAD POR SEPARACIÓN EN EL NIÑO


Mario es un niño de 7 años que desde hace un tiempo muestra  una gran resistencia a separarse de su madre y de su padre. Lo pasa muy mal cada vez que tiene que alejarse de ellos. El otro día la madre tuvo que ir a recogerlo al cumpleaños de un compañero de clase porque la llamaron diciendo que Mario estaba llorando porque quería ver a su mamá. La situación ha llegado a tal extremo que los padres han decidido no salir de viaje sin él porque cada vez que lo hacían la abuela materna, que era la que se quedaba con Mario, relataba que el niño lo pasaba francamente mal durante la ausencia de los padres (lloraba, estaba triste, preguntaba continuamente cuándo iban a volver, no quería jugar ni ir a ningún lado…). Además cada vez que tiene que ir al colegio dice que le duele el estómago y a veces ha llegado a vomitar. Nunca quiere quedarse a dormir fuera de casa sin sus padres, y no puede dormir si su madre no se queda con él en la habitación contándole un cuento hasta que se duerme. Además ha tenido pesadillas en las que sus padres morían y él se quedaba sólo.

El caso de Mario podría ser un caso de Trastorno de ansiedad por separación.

QUÉ ES LA ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

La ansiedad por separación es el miedo o la ansiedad que experimenta el niño cuando tiene que separarse de las personas responsables de su cuidado. Hasta cierto punto es un fenómeno normal en el desarrollo evolutivo de los niños, estando presente desde el primer año de vida, e intensificándose posteriormente, pudiendo  llegar a ser muy frecuente en la primera infancia (de 1 a 3 años). A partir de esa edad y hasta los 5 o seis años va disminuyendo progresivamente.

Se ha comprobado que el 40% de la población infantil presenta características de ansiedad por separación, lo que significa que en un principio no debemos preocuparnos si el niño se resiste un poco a alejarse de los padres.

CUÁNDO ESTA ANSIEDAD SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA

Como he señalado anteriormente más del 40 por ciento de los niños suelen manifestar quejas o síntomas relacionados con ansiedad de separación. Pero, ¿cuándo este conjunto de síntomas se convierte en un trastorno psicológico que requiere de intervención profesional? Pues cuando la ansiedad que experimenta el niño ante estas situaciones es excesiva e inapropiada para su nivel de desarrollo, es decir:

-          cuando la frecuencia, intensidad o duración es excesiva si lo comparamos con lo que se considera normal dada la edad del niñ@. Por ejemplo un niño puede experimentar un ligero grado de ansiedad al volver al colegio después de una larga enfermedad, pero se considera excesiva la reacción extremadamente intensa con vómitos o agresiones físicas a los padres que no remite y persiste durante semanas.

-          Cuando causa serio malestar y gran preocupación al niño, altera su ritmo de vida cotidiano, o repercute negativamente en su desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico o relaciones sociales.



QUÉ SÍNTOMAS NOS INDICAN QUE EL NIÑO EXPERIMENTA UN TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Existen una serie de indicadores que nos informan de que el niño puede estar experimentando ansiedad por separación.

-          Cuando experimenta malestar excesivo recurrente al separarse o anticipar una separación respecto del hogar o de las principales figuras de apego.

-          Si se preocupa en exceso y persistentemente por la posible pérdida de las principales figuras de apego o de que éstas sufran un posible daño.

-          Si se preocupa excesiva y persistentemente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso dé lugar a la separación de una figura vinculada importante (por ej., extraviarse o ser secuestrado).

-          Si persistentemente no quiere ir a la escuela o a cualquier sitio por miedo a la separación.

-          Si se resiste o tiene miedo de estar en casa solo o sin las principales figuras de apego, o sin adultos significativos en otros lugares.

-          Si no quiere ir a dormir sin tener cerca una figura de apego importante o a ir a dormir fuera de casa.

-          Si tiene pesadillas con temática de separación.

-          Si se queja de cefaleas, dolores abdominales, nauseas o vómitos cuando ocurre o se anticipa la separación respecto de figuras importantes de vinculación.



PORQUÉ SE PRODUCE LA ANSIEDAD DE SEPARACIÓN

Nuestro organismo está biológicamente preparado para responder con ansiedad ante las situaciones que suponen algún peligro para nuestra supervivencia, por eso el bebe llora cuando lo separan de la madre, porque de ésta depende su cuidado. ¿Pero qué explica que esta ansiedad o miedo por la separación se mantenga en etapas del desarrollo en las que el niño ya no es tan dependiente de la madre y ante situaciones que no suponen una amenaza? ¿Y por qué se da en unos niñ@s y no en otr@s? Varios son los factores implicados en este fenómeno, que interactúan entre si.

-          Factores Personales: hay niños que son más vulnerables biológicamente a sufrir ansiedad, que muestran una mayor predisposición a reaccionar ante acontecimientos y situaciones nuevas con reservas, evitación, miedo…



-          Factores ambientales: el tipo de apego establecido con los padres, el estilo educativo de los padres, distintos circunstancias que pueden desencadenar el trastorno como hospitalizaciones largas del niño o de la madre, muerte de algún miembro de la familia…



PAUTAS DE ACCIÓN PARA PADRES DE NIÑOS CON ANSIEDAD DE SEPARACIÓN

Ante la aparición de algunas de las conductas mencionadas más arriba, puede ser beneficioso que padres y madres probéis con algunas pautas de intervención que en la mayoría de los casos ayudarán a que la dificultad desaparezca. Algunas de ellas son:

-          Refuerza (premia) las conductas valerosas que muestre el niño a través de elogios descriptivos (“Me ha gustado mucho que te hayas quedado en el colegio sin llorar. Ves como no pasa nada”), recompensas tangibles (regalo)…



-          En el caso de que el niño no quiera ir al colegio, asegúrate de que es porque no quiere separarse de ti, y que no existe otro motivo.



-          Mantén la calma. Es más eficaz mostrarse tranquilo que tranquilizar. Piensa en la siguiente situación: Vas en un avión y de pronto surgen turbulencias. ¿Qué te tranquilizaría más, que las azafatas dejasen de hacer lo que estaban haciendo y corriesen de un pasajero a otro dicendo que no ocurre nada, que todo está bajo control, O que por el contrario mantuviesen la calma y continuasen con lo que estaban haciendo?



-          Escúchale con atención y responde empáticamente diciéndole que entiendes lo que le pasa, pero que aún así debe hacerlo, y recuérdale que vas a volver a recogerlo, y cuál va a ser el premio si consigue superar la situación.Si continúan las quejas retírale la atención hasta que cesen las quejas y otras conductas de ansiedad como llorar o agarrarse a ti.



-          Evita la sobreprotección ¿Cómo se vence el miedo a esquiar? Esquiando. Pues lo mismo ocurre con las situaciones temidas por el niño. Haz que el niño se enfrente a las situaciones que le producen ansiedad. Y recuerda: Miedo evitado es miedo incrementado.



-          Apoya los intentos del niño de hacer frente a situaciones nuevas y desconocidas. Esto hará que gane en autonomía y reducirá el miedo a situaciones novedosas.





-          Evalúate. En ocasiones los adultos también tenemos miedos o situaciones que nos generan ansiedad, e inevitablemente estos miedos y ansiedades se las vamos a trasmitir al niño.



Si a pesar de todo el problema continúa, acude a un profesional que con toda seguridad sabrá cómo trabajar con el niño para hacer que poco a poco vaya enfrentándose a las situaciones que tanto teme.


6 de junio de 2012

DETENTE A OLER LAS ROSAS


Voy a empezar el post de hoy planteándoos una situación. Una madre decide llevar a sus dos hijos a un zoo fantástico que se encuentra a más de dos horas de distancia en coche. Uno de los niños sólo quiere una cosa: llegar al zoo lo antes posible. Durante todo el viaje permanece sentado al borde del asiento en un estado de frustración constante, lamentándose cada dos por tres: “¿Todavía no hemos llegado?”, “Estoy aburrido”, “¿Falta mucho?”. El otro niño, sin embargo, tiene dos objetivos, llegar al zoo lo antes posible y disfrutar del viaje. De modo que este segundo niño va mirando por la ventana, fijándose en todos los campos llenos de ovejas y vacas, observando fascinado los gigantescos camiones que los adelantan, y saludando con la mano a los peatones. No está frustrado, ni quejoso, ni triste. Está viviendo el momento, apreciando dónde se encuentra, en lugar de concentrarse en donde no está. Si el coche se averiara a medio camino y los niños nunca llegasen al zoo, ¿qué niño habría tenido un viaje más provechoso? Y si el coche lograra llegar al zoo, ambos niños tendrían obviamente una gran recompensa pero, en cualquier caso, sólo uno de ellos habría disfrutado del viaje.

Esta inocente historia refleja muy bien lo que nos pasa a algunas personas. Estamos tan pendientes de nuestros objetivos, de nuestras metas de vida que, en el camino,  nos olvidamos de vivir y de disfrutar de la vida.

Si retrocedemos a la época de nuestros padres y abuelos, podremos comprobar fácilmente que hemos progresado mucho, en lo que a comodidades se refiere. La vida nos da más cosas con las que disfrutar: antes nuestros abuelos luchaban por tener una casa en la que poder vivir, ahora una vez que tenemos la casa queremos otra casa en el campo para pasar el verano o/y un apartamento en la playa; antes el disponer de un coche para todos los miembros de la familia era un lujo, ahora cada miembro de la familia con carnet necesita disponer de un coche, de manera que no es raro encontrarnos con que en una casa de 5 miembros fácilmente es posible que haya 4 coches; antes nuestros padres y abuelos necesitaban ropa, ahora necesitamos ir a la moda, y así podríamos seguir varias líneas más. . Nunca es suficiente, siempre queremos más. Si hoy lucho por un coche de 18.000 euros, mañana éste me sabrá a poco y ansiaré tener uno de 40.000 euros…

¿ES MALO MARCARSE OBJETIVOS?

En la sociedad consumista en la que vivimos solemos dar una gran importancia a triunfar, y el éxito suele definirse en términos de estatus, riqueza y poder. Esto hace que nos marquemos múltiples objetivos encaminados sobre todo a almacenar bienes materiales que nos indican que hemos triunfado en la vida (mucho dinero, una gran casa, un buen coche, un chalet, ropa cara,…). Es importante marcarse objetivos en la vida porque son esenciales para una vida satisfactoria y provechosa, pero es necesario que  en la consecución de esos objetivos no perdamos de vista nuestros valores, que son los que deben guiar nuestros pasos en la vida, vivir el presente y hacer que seamos conscientes de lo que tenemos.En definitiva, nos permiten disfrutar de la vida mientras avanzamos hacia nuestros objetivos, como el niño del coche.

¿QUÉ OCURRE CUANDO NOS OLVIDAMOS DE NUESTROS VALORES Y NOS CENTRAMOS SÓLO EN LOGRAR OBJETIVOS?
-          Dejamos de disfrutar: estamos tan pendientes de lograr nuestros elevados objetivos, que nos olvidamos de disfrutar del día a día, de las pequeñas cosas que a diario nos rodean y que nos generan placer y disfrute.


-          En ocasiones nos marcamos objetivos tan elevados, que nos frustramos fácilmente si no los conseguimos. En la mayoría de los casos son objetivos que tienen una elevada probabilidad de no poder cumplirse. De ahí la importancia de que nos marquemos objetivos a corto plazo, realistas y alcanzables.


-          Dada la actual situación económica, muchas familias han visto reducidos sus ingresos y consecuentemente se han visto obligados a renunciar a ciertos “lujos”. Cuando asociamos la felicidad y el sentirnos bien con estos lujos corremos el riesgo de que llegue la tristeza y con ella la depresión.


¿QUÉ PODEMOS HACER?
-          Vive tu vida centrándote en tus valores. Si te limitas a vivir una vida centrada en objetivos, no importa lo que tengas, nunca será suficiente, siempre necesitarás más.

-          Márcate objetivos a corto y medio plazo, que sean realistas y alcanzables. Por ejemplo  si un valor tuyo consiste en mejorar tu salud y cuidarte, puedes plantearte “a finales del mes que viene habré dejado de fumar”, “caminaré durante 30 minutos todas las mañanas…”


-          Estamos rodeados de cosas maravillosas que solemos pasar por alto o darlas por hecho y no las saboreamos. Comienza desde hoy a prestarles atención. Algunas acciones que puedes llevar a cabo son:

ü  Cuando comas algo aprovecha la ocasión para paladearlo, para saborearlo intensamente. La mayoría de las veces cuando comemos y bebemos no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo.

ü  La próxima vez que llueva presta atención al sonido de la lluvia, al olor de la tierra mojada, y echa un vistazo a las gotas de agua que se deslizan ventana abajo. Cuando deje de llover sal a dar un paseo y repara en la frescura del aire, en las hojas mojadas…

ü  Cuando abraces o beses a alguien o cuando le estreches la mano implícate a fondo en ello.

ü  La próxima vez que estés contento, sorprendido, tranquilo o experimentes alguna otra emoción agradable, aprovecha la oportunidad para fijarte bien en cómo te sientes.

ü  Mira con nuevos ojos a la gente a la que quieres, como si nunca los hubieras visto antes. Observa cómo caminan, hablan, comen y beben, cómo gesticulan, cómo sonríen…


-          Aprende a disfrutar de los pequeños placeres que nos ofrece el día a día: una buena comida, una buena conversación, el apoyo y la compañía de nuestros seres queridos, una siesta después de comer,…


-          Pregúntate de vez en cuando
       
            -¿Qué es en el fondo importante para mí?
            -¿En qué quiero que consista mi vida?
            -¿Qué tipo de persona quiero ser?
            -¿Qué tipo de relaciones quiero construir?
            -Si no estuviera luchando  con mis sentimientos o evitando mis temores, ¿en qué invertiría mi tiempo y mi energía?

… y sabrás cuáles son las cosas que realmente valoras en tu vida.

Como dijo un periodista canadiense “Hemos creado un sistema que nos persuade a gastar el dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan”. Y no le faltaba razón.







23 de mayo de 2012

LA ÉPOCA ESTIVAL Y LA INSATISFACCIÓN CORPORAL

Ha llegado el calor. En unos días el final de la primavera dará lugar a la entrada del verano. Si en un post anterior os contaba que la primavera era la estación del año que más me gustaba, puede que el verano le siga en orden. Aunque reconozco que los 35-40 grados de temperatura que caracterizan a esta estación del año en Extremadura pueden resultar realmente agotadores, hay algo muy característico de esta estación y que hace que me guste tanto, la playa, lugar ideal  para recargar pilas y desconectar del día a día.

Pero hoy no voy a hablar del verano en concreto, sino de un fenómeno ineludiblemente unido a él, la preocupación por la apariencia física. Para ser más exacta, el aumento de la preocupación por la apariencia física. Los gimnasios se llenan de clientes ansiosos por perder en dos meses los kilos “que sobran”, por tonificar el cuerpo, por coger color…, y todo para que cuando destapemos nuestro cuerpo éste aparezca perfecto a los demás. Esto, que en principio no tiene porqué ser un problema, puede llegar a serlo cuando la insatisfacción con una parte de nuestro cuerpo o con nuestro cuerpo en general conduce a estados emocionales desagradables que terminan teniendo repercusiones en nuestro comportamiento, y consecuentemente en nuestra salud.

Son muchas las personas que no se encuentran satisfechas con su imagen corporal. Las consultas de psicólog@s y otros profesionales de la salud están llenas de adolescentes, en su mayoría niñas, que desean perder peso de una manera drástica, y que han visto disminuida su autoestima como consecuencia de lo poco que les gusta su cuerpo. Los estudios confirman que la valoración que hacemos de nosotr@s mism@s(autoestima) se ve influida al menos en un tercio por lo mucho o poco que nos agrada nuestro cuerpo. Si a uno no le gusta su cuerpo es difícil que le guste la persona que vive en él. Por eso es tan importante aprender a aceptar nuestro cuerpo, lo que no está reñido con intentar mejorarlo con deporte y otros medios, siempre que esto no se convierta en una obsesión y centro de nuestras preocupaciones.

¿CUÁNDO SURGE EL PROBLEMA?

Siempre he defendido la importancia de cuidarse, por dentro y por fuera. Creo que en todos los aspectos de nuestra vida el deseo de mejorar es positivo, y en este ámbito también, siempre que contribuya a incrementar la satisfacción con uno mismo. El problema surge cuando la persona condiciona su felicidad a la necesidad de tener un cuerpo perfecto, y tiene de referencia un ideal de cuerpo al que muy pocas personas pueden acceder. Esto lógicamente producirá frustración, insatisfacción con uno mismo, baja autoestima, dificultades en las interacciones sociales (si uno no es capaz de aceptarse creerá que los demás tampoco podrán hacerlo, y se sentirá incomoda e inadecuada en sus intercacciones sociales), bajo rendimiento académico, problemas en las relaciones sexuales, pudiendo derivar en Trastornos de la alimentación y depresión.

¿POR QUÉ DAMOS TANTA IMPORTANCIA A LA APARIENCIA FÍSICA?

La cultura nos impone unas normas sobre qué es atractivo y qué no. Nos dice que la mujer atractiva y bella es aquella que no tiene grasa, es esbelta y estilizada. Por otro lado, el hombre debe ser musculoso, ancho de espaldas, alto… La sociedad ha ido proponiendo unos ideales de belleza o de atractivo físico que han ido variando según las época, y los hombres, y sobre todo las mujeres, hemos intentado ajustarnos a estas normas de belleza, sin tener en cuenta que estas normas son relativas y cambiantes, y por tanto no tienen que implicar belleza en sí mismas.

Además, los medios de comunicación transmiten constantemente mensajes que promueven la pérdida de peso: anuncios en revistas de productos lights, artículos sobre dietas, fotografías de modelos, actrices u otros personajes populares muy delgadas, en los que siempre se asocia la delgadez con salud, éxito, popularidad, etc. En definitiva la actual sociedad nos educa para que nos preocupemos por nuestra apariencia externa y nos valoremos principalmente por ella, excluyendo otras características más importantes en la definición del valor como persona.

También la familia tiene su parte de responsabilidad. Desde muy pequeños nos enseña a través de mensajes directos (“arréglate”, “tengo que ponerme a dieta, estoy muy gorda”, …) o indirectos (“fulanita tiene una hija que es monísima, tiene un tipazo”) qué es lo bello y como lo bello es positivo y se vincula al éxito, a gustar a los demás.

Todo esto, junto con determinados rasgos de personalidad, hace que para algunas mujeres la pérdida de peso y el control sobre la alimentación se convierta en una manera de ganar autocontrol, poder y confianza que se generaliza a otros dominios. Convirtiéndose así, en un método para mejorar la autoestima, sustituyendo a otros métodos de mejora de la autoestima más sanos.

QUÉ CONDUCTAS DEBEMOS EVITAR:

-Evaluar nuestra apariencia a partir de un estándar irreal (mujer alta delgada, escultural), de manera que cuando percibimos desajustes entre nuestra apariencia y el ideal, vienen los sentimientos negativos.

-          - Comparar nuestra apariencia con la gente atractiva que nos rodea o considerada más atractiva que nosotros.

-          - Centrar nuestra atención única y exclusivamente en aquel aspecto de nuestra apariencia que no nos gusta, obviando cualidades positivas.

-          - Atribuir decepciones, rechazos, fracasos u otros aspectos negativos a un aspecto de la apariencia con el que se está insatisfecho.

-         - Pensar que porque yo me vea poco atractiva los demás me verán así.

-          - Limitar nuestro comportamiento por nuestra apariencia. (No puedo ir al gimnasio hasta que pierda unos kilos).

-          - Hacer dietas. En lugar de ello intenta adquirir unos hábitos alimentarios sanos y equilibrados.


¿QUÉ PODEMOS HACER PARA MEJORAR NUESTRA IMAGEN CORPORAL?


La imagen corporal incluye tanto la percepción que tenemos de nuestro cuerpo, como las actitudes, sentimientos, pensamientos y valoraciones que hacemos del mismo, y el modo de comportarnos derivado de todo esto. No es lo mismo imagen corporal (como yo me veo) que apariencia corporal(más objetiva). Puedo cambiar mi imagen corporal sin cambiar mi apariencia física.

-          Piensa que es más importante cómo vemos nuestro cuerpo desde dentro que lo que se ve desde fuera. Esto se traduce en que es más importante cómo yo me vea que como realmente sea.

-          Elimina cualquier pensamiento del tipo “si no soy la mejor, la más guapa y delgada, soy la peor”. Piensa que las cosas no son blancas o negras, y que el hecho de tener un poco de tripa no te hace una persona poco atractiva.

-          No te compares con el estándar irreal de mujer delgada, esbelta. Muy pocas personas pueden igualarlo.

-          Piensa que si la belleza lo fuese todo, sólo las personas atractivas tendrían citas, se casarían, trabajarían…

-          La belleza es relativa, y viene impuesta por las modas. NO seas esclava de las modas.

-          Evita compararte con otras personas y  si lo haces se justa y no te centres únicamente en lo que no te gusta de ti, compárate también en aspectos positivos que posees en mayor medida que la otra persona.

-          A veces nos centramos en aspectos de nuestra apariencia que no nos gustan y exageramos su importancia e ignoramos o minimizamos aspectos favorables de nuestra apariencia. Deja de hacerlo.

-          Recuerda que tu opinión es eso, una opinión, y por lo tanto no tiene que ser la realidad. Que tú te consideres poco atractivo no conlleva que los demás te vean asi.

-          Se consciente de cómo afecta la opinión que tengas de tu apariencia física en tus relaciones con los demás. Puedes inhibir tu simpatía por temor a que los demás no les guste tu apariencia.

-          No a todo el mundo tiene que gustarle tu apariencia, como no a todos les gusta tu coche o tu casa.

-          Haz algo de deporte, de manera moderada. Algunas investigaciones sugieren que el deporte ayuda a mitigar la ansiedad producida por la preocupación acerca de la imagen corporal.


Sea como sea nuestro cuerpo, talla o peso, es muy importante que los aceptemos, nos pertenecen, son una parte de nosotr@s. Sólo así contribuiremos un poquito más a lograr nuestro bienestar y felicidad.