11 de diciembre de 2012

AVIONES DE PAPEL


Cuando puedo me gusta disfrutar de la compañía de mis sobrin@s , y hacer planes con y para niñ@s. Hace dos fines de semana tuve la ocasión. Hicimos un poco de todo: jugaron al futbol con otros niños, se montaron en los cacharritos del parque, fuimos a dar de comer a los patos, compramos algunas chucherias, estuvimos en el  cine, y  jugamos a hacer volar aviones de papel decorados por ellos mismos. Para mi sorpresa, ésta última actividad, a pesar de su simpleza, fue la que más les gustó.

Vienen los reyes, y con ellos el considerable desembolso de dinero que padres y madres os “sentís obligados” a hacer. Las televisiones bombardean a l@s niñ@s con todo tipo de  sofisticados juguetes destinados a convertirse en objeto de deseo de niños y niñas, las tiendas exhiben en sus escaparates sus mejores juguetes, y las cartas a los reyes magos cada vez tienen más líneas para ser rellenas. Este año la crisis se hace más evidente en muchos hogares, y los mayores podéis sentir la presión y el malestar al no poder dar a vuestr@s  pequeñ@s todo lo que ellos ansían.

Se han llevado a cabo muchos estudios para dar con los factores implicados en el bienestar de los niños y niñas, y coincidiendo con estas fechas y con las dificultades que muchos padres podéis tener para cumplir las, a veces, elevadas expectativas de vuestr@s  hij@s, he creído oportuno señalar algunas de las conclusiones de los mismos:

 

-          Los niños no necesitan tener muchos juguetes, los pueden querer, pero no los necesitan. Lo que verdaderamente necesitan es pasar tiempo con sus padres. Se ha comprobado que a pesar de que en el Reino Unido los niños disfrutan de más bienes materiales, son menos felices que l@s niñ@s españoles porque los padres y madres pasan poco tiempo con ell@s.

 

-          El bienestar, según los propios niños, lo proporciona el formar parte de una familia feliz y estable, tener amigos, pasar tiempo con todos ellos y divertirse con actividades fuera de casa con unos y otros.

 

 

-          Ni tener más aparatos tecnológicos ni vestir ropa de marca hace más felices a l@s niñ@s.

 

-          Por otro lado, la mayoría de los padres y de los profesionales creen que sus hij@s tienen más juguetes y regalos de lo conveniente. Pero por alguna extraña razón, se sigue saturando a los niños y niñas con regalos que en la mayoría de las ocasiones quedarán arrinconados y serán objeto de la ignorancia de los mismos.

 

-          Es tan malo que los niños no reciban nada como que lo reciban todo. Si les damos todo, no podrán asimilar ni entender las normas ni los límites y tendrán una tolerancia muy baja a la frustración. Además acabarán apreciando a las personas por lo que les dan y no por lo que son, valorarán más el tener que el ser.

Es importante que eduquemos a los niños y niñas en el consumo y no en el consumismo, que pongamos límites a sus deseos, de lo contrario les estaremos enseñando que todo lo que quieran y deseen van a poder tenerlo. Si no les ponemos nosotr@s los límites se los terminará poniendo, más cruelmente, la vida.

El mejor regalo no es el más caro ni el más sofisticado. Los niños y niñas eligen los regalos que la publicidad les ofrece. El regalo más sorprendente que recuerdo de reyes fue una cuerda que mi padre nos ató de un extremo a otro de la cama, de la que colgaban chucherías. Cuando abrí los ojos por la mañana no podía creerlo. Y me gustó sencillamente porque era original, sorprendente y no esperado.